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EUROPA HOY *
Hubo un tiempo en el que Europa se extendía ante mí como una conversación
infinita. Hasta que un día entreví su más turbadora seña de identidad. George Steiner ni
se despeinó al señalarla: Europa siempre ha creído que perecerá. Basta que demos hoy
una vuelta por ella para comprenderlo: supervivencia de los odios étnicos, patrioterismo
nacionalista, retorno del antisemitismo, uniformización cultural que, a consecuencia de
la globalización, lo tiñe todo de mediocridad.
Y no será porque Flaubert no lo advirtiera cuando escribió en 1876: “Llegará un
tiempo en que todo el mundo se habrá convertido en un hombre de negocios y en un
imbécil (para entonces, gracias a Dios, ya habré muerto). Peor lo pasarán nuestros
sobrinos. Las generaciones futuras serán de una tremenda estupidez y grosería”.
Concluida la segunda guerra mundial, se reconstruyó la Europa desaparecida
físicamente, pero muy poco, o nada, el ámbito espiritual y cultural en el que había
nacido, como si no interesara volver a forjar el hogar y la civilización europea. Y así nos
va, y así nos vemos. Europa teme y cree ahora más que nunca que desaparecerá. Es
posible que estemos horrendamente solos. Y que, como alguien dijo, todos somos
Hamlet, el final protestante.
ENRIQUE VILA-MATAS
* 40 años de Unión Europea.
Colaboración de Vila-Matas en La Lectura, de El Mundo. |