ENRIQUE VILA-MATAS LA VIDA DE LOS OTROS 
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La llamada de Dios. Playa de Aro 1961
La llamada de Dios. Playa de Aro, 1961.

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SIEMPRE HAY UNA PRIMERA CRÍTICA EN LA VIDA DE TODO ESCRITOR

JUAN DE NADAL


[En el verano de 1961, a los trece años de edad, Vila-Matas escribió una novela titulada La llamada de Dios, que fue comentada por escrito a los padres del autor por el jesuita padre Nadal, profesor de literatura en el colegio de la calle Caspe de Barcelona. Fue la primera crítica que tuvo en su vida el escritor. He aquí el documento de esa nota del padre Nadal y la portada de la transcripcion a máquina de ese libro de Vila-Matas, que no fue el primero, ya que el verano anterior había escrito Sus dos tíos, una novela policiaca.]


"La llamada de Dios" es una obra de un adolescente de 13 años. No puede perderse de vista. Esto, además, es el punto de mira necesario para formular un juicio sobre ella.

Contemplándole, pues, desde los trece años de Enrique Vila Matas, "La llamada de Dios" es un esbozo de novela que supera las cualidades medias de un muchacho de su edad. No hay que pensar tampoco en genialidades. Pienso, más bien, que se debe a un adelanto de mentalidad y vivencia, unido a claridad de inteligencia, talento asimilador y un afán literario notable. Se sale, por tanto, de lo ordinario sin que por eso se perciba en ella ningún rasgo del tipo que ha dado en llamarse "niño prodigio".

Desentrañando algo más el contenido denso que atribuyo a los calificativos anteriores, señalaré algunos rasgos que más me han llamado la atención en "La llamada de Dios", mirada desde la edad de su autor.

En primer lugar Enrique Vila demuestra una madurez psicológica no ordinaria en chicos de su edad. Ordinariamente no se interpretan a su edad los hechos como, por ejemplo, el por qué le gusta Navidad (p. 4), o el hecho de estar entre las sábanas pensando en los Reyes Magos (p. 15-16), ni se enjuicia tan maduramente una experiencia pasada de vocación (p. 77), ni se llega a síntesis vitales como la de la pág. 106: "el hombre debería tener obligación de hacerse amar", o a la sensatez del consejo dado por el P. Carlos (p. 111-112), o, en fin, a la conciencia clara del problema del amor como clave del existir humano (p. 162).

Por lo común -creo yo- el muchacho, de trece o catorce años empieza a ver todo ese mundo en su espejo interior, pero confusa, globalmente. El hecho de que un muchacho entre todos sea capaz de discernir con claridad en este caos inicial de la formación psicológica, dice mucho en favor de sus cualidades intelectuales y humanas.

Me ha impresionado favorablemente también la riqueza de vocabulario, el estilo rápido y hasta pictórico, las síntesis literarias como la de la p. 7, último párrafo, y la técnica estilística (cfr. final de la pág. 35). Aunque muchos de estos recursos están inspirados en sus lecturas, como fácilmente se observa, sin embargo, no deja de ser un mérito haber sabido asimilar lo útil y selecto de los autores. Por la experiencia de corrector de redacciones de chicos de dieciséis y diecisiete años sé que ésto no es lo ordinario.

Querría resaltar últimamente las buenas cualidades humanas que el joven autor de "La llamada de Dios" deja transparentar en su novela. Es todavía casi un niño. La bondad de las cosas le aparece más viva que el lado negativo (cfr. pp. 81-92-188). Tiene un corazón sensible y delicado para captar los valores de la naturaleza (p. 43), pero con reciedumbre, sin remilgos. Lo mismo para posesionarse de las ideas nobles, como son las de Patria, Dios, Espíritu. Hipersensibilidad para captar el mundo que le rodea...

En resumen, pienso que se debe cuidar la formación de este muchacho con un esmero especial para que su psicología tenga un desarrollo no sólo elevado, sino también equilibrado y armónico, que quizás es aún más importante. Por ejemplo, dado que el chico tiene ya capacidad, debería ser iniciado en la realidad social de nuestro mundo. Realidad que desconoce como demuestran las páginas 25 y 38. Todo lo que contribuya a darle sentido de la realidad es un elemento que le capacita para una más efectiva labor en la sociedad.

( P. Juan de Nadal, S.I.- Profesor
de Literatura en el curso Preuni-
versitario e Hist. del Arte en 6º).
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