ENRIQUE VILA-MATAS LA VIDA DE LOS OTROS 
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Lorca pop. Benidorm y tú.
Lorca pop. Benidorm y tú.



LORCA “RELOADED”

MANUEL VILAS


Federico García Lorca es por fin un espectáculo del siglo XXI, es nuestro Michel Jackson, o algo así. Necesitábamos encontrar la materia de que estaba hecho el poeta. Necesitábamos sus huesos, los huesos más amados de nuestra historia. Sin huesos, el cuerpo es ficción. El mito Lorca se agranda. Lorca nos alegra. Es nuestro hit internacional. Me fascina que no aparezcan sus huesos porque eso convierte a Lorca en una ilusión muy posmoderna, muy thriller, muy CSI. Pero amo los huesos de Lorca y quiero verlos antes de morirme.

Como muchos médiums profesionales saben, los espíritus de los muertos no perciben el transcurso de la Historia, se quedan en una inmovilidad alucinada y monolítica. Se quedan con lo último que vieron en vida, y esa última imagen se convierte en una obsesión, que martiriza una y otra vez sus cerebros de ultratumba. Cómo va a saber el fantasma de Lorca que ahora vienen a buscarle con buenísimas intenciones, con el ánimo de la redención y de la reparación. Que vienen a buscarle para darle un beso limpio, un beso democrático, un beso laico, un beso descomunalmente agradecido. Pero cómo se puede reparar el pasado, los muertos saben que el pasado es irredimible. El hecho es que vienen a buscarle de nuevo. En la tradición histórica española ya sabemos qué significa que vengan a buscarte. Alguien que pronuncia tu nombre (suele ser alguien de tu mismo pueblo) y dice “ah, aquí estás, eh, bien escondidito, pues te vas a enterar”, mientras esboza una sonrisa que incluye la tortura, la humillación y la destrucción.

MUDANZA SERENA
Lorca no quiere volver a vernos, porque nos tiene miedo. Cómo decirle que ya no somos los de entonces. Cómo se le dice eso a un muerto cuyo corazón se paró un 18 de agosto de 1936. Lorca no ha visto nuestra mudanza serena, no supo ni quién ganó la Guerra, no sabe quién es Adolfo Suárez, no sabe quién es Juan Carlos I, no sabe quién es Rodríguez Zapatero, ni quién Paulina Rubio, no ha visto ninguna película de Almodóvar, no ha viajado en AVE. No sabe ni quién es Ian Gibson. Parece mentira que Lorca no sepa quién es Ian Gibson. Es que no quiere vernos. Estar bajo tierra es lo mejor que le ha pasado. Veo a sus huesos recorrer la corteza terrestre de España intentando buscar un sitio imposible de excavar. La gran huida de un cadáver bajo la corteza terrestre, por el “underground” hispánico. Pasadizos bajo tierra que un montón de huesos helados recorren buscando una fosa impenetrable.

EL SITIO DEFINITIVO
Es muy posible que don Antonio Machado tampoco esté ya en Collioure. “Váyase de allí, don Antonio, vendrán de nuevo a por usted, no se conforman con una vez, eso sería demasiado compasivo, vienen de nuevo, por mí ya han venido una vez más, haga lo que yo, muévase bajo la tierra, oscile, fluctúe, viaje, peregrine, ni se le ocurra quedarse quieto, camine bajo los pasos de los vivos, no deje que le vuelvan a encontrar; una noche bajo los suelos de Granada, otra bajo los suelos de Sevilla, otra bajo los suelos de Madrid, de Barcelona, de Soria, y de todos los sitios imaginables, aunque hay uno que me parece el sitio definitivo”. “¿Quiere usted decir que vendrán otra vez a por mí? Pero amigo Federico, yo estoy en Francia, aquí no vendrán”. “Vendrán, el asesino siempre regresa al lugar del crimen”. “Y dígame, mi admirado y joven amigo Federico, ¿qué sitio cree usted que es seguro?”. “Tal vez los subterráneos de la Catedral de Santiago de Compostela, allí no se atreverán a hacer agujeros”.

Cuando decidan repatriar a España los restos de Antonio Machado desde Collioure y levanten la magna lápida encontrarán una tumba vacía. Bajo nuestro suelo, hay una salvaje peregrinación de cadáveres aterrados ante la posibilidad de que los vuelvan a encontrar. Tráfico de esqueletos bajo tierra. Cómo saber que los que vienen ahora son amigos. Cómo va a saber eso un cadáver de 1936. Cualquier día en el Metro de Madrid, en el Metro de Barcelona, o por qué no en el Metro de Nueva York, veremos dos entidades fantasmales (Lorca y Machado) o incluso tres (Lorca, Machado y Ruiz Alonso) buscando el sitio definitivo. Porque pronto irán también a por los restos de Ruiz Alonso, que está enterrado en Las Vegas, cerca de Elvis. Porque en toda esta historia veo yo la mano de Elvis Presley. O tal vez la mano de Hitchcock.

SILENCIO PERPETUO
El cadáver de Lorca en una mecedora, en su casa natal, devuelto a la familia un 19 de agosto de 1936 en un gesto compasivo de los militares fascistas que exigía a cambio silencio perpetuo. Daría mil euros por ver la escena de 1966 en que Manolo el Comunista está guiando por los parajes de Alfacar al primer científico guiri y honesto de nuestra historia reciente, y le dice “sí, sí, justo aquí, debajo de donde estamos, me acuerdo como si lo acabara de enterrar ahora mismito”.

MV, publicado en ABCD, 2 de enero de 2010.
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