Enrique Vila-Matas

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Suicidios ejemplares (1991)

Autobiografía literaria

      «Libro unitario de relatos en torno al tema del suicidio. Precedente claro de Bartleby y compañía en cuanto a narrar historias de personas que se retiran de una actividad. Lo escribí para indagar cuáles eran mis relaciones con la vida y con la muerte, sobre todo con esta última, puesto que desde la ventana de mi sexto piso se ofrecía fácil la posibilidad del vuelo. Recuerdo que mientras trazaba las historias de ese conjunto de relatos, teniendo en cuenta que me identifico siempre con los personajes del libro que ando en aquel momento escribiendo, sentía un cierto temor a probar mis alas y matarme.»


El viento ligero en Parma. Madrid, 2008


A Paula de Parma

Eclipse lunar 2010 en FezViajar, perder países

    Hace unos años comenzaron a aparecer unos graffiti misteriosos en los muros de la ciudad nueva de Fez, en Marruecos. Se descubrió que los trazaba un vagabundo, un campesino emigrado que no se había integrado en la vida urbana y que para orientarse debía marcar itinerarios de su propio mapa secreto, superponiéndolos a la topografía de la ciudad moderna que le era extraña y hostil.

      Mi idea, al iniciar este libro contra la vida extraña y hostil, es obrar de forma parecida a la del vagabundo de Fez, es decir, intentar orientarme en el laberinto del suicidio a base de marcar el itinerario de mi propio mapa secreto y literario y esperar a que éste coincida con el que tanto atrajo a mi personaje favorito, aquel romano de quien Savinio en Melancolía Hermética nos dice que, a grandes rasgos, viajaba en un principio sumido en la nostalgia, más tarde fue invadido por una tristeza muy humorística, buscó después la serenidad helénica y finalmente -«Intenten, si pueden, detener a un hombre que viaja con su suicidio en el ojal», decía Rigaut- se dio digna muerte a sí mismo, y lo hizo de una manera osada, como protesta por tanta estupidez y en la plenitud de una pasión, pues no deseaba diluirse oscuramente con el paso de los años.

      «Viajo para conocer mi geografía», escribió un loco, a principios de siglo, en los muros de un manicomio francés. Y eso me lleva a pensar en Pessoa («Viajar, perder países») y a parafrasearlo: Viajar, perder suicidios; perderlos todos. Viajar hasta que se agoten en el libro las nobles opciones de muerte que existen. Y entonces cuando todo haya terminado, dejar que el lector proceda de forma opuesta y simétrica a la del vagabundo de Fez y que, con cierta locura cartográfica, actúe como Opicinus, un sacerdote italiano de comienzos del trescientos, cuya obsesión dominante era interpretar el significado de los mapas geográficos, proyectar su mundo interior sobre ellos -no hacía más que dibujar las formas de las costas del Mediterráneo a lo largo y a lo ancho, superponiéndole a veces el dibujo del mismo mapa orientado de otra manera, y en estos trazados geográficos dibujaba personajes de su vida y escribía sus opiniones acerca de cualquier tema-, es decir, dejar que el lector proyecte su propio mundo interior sobre el mapa secreto y literario de este itinerario moral que aquí mismo ya nace suicidado.

(Prólogo de Suicidios ejemplares)
 
Sylvia Plath

      “Sin dudar del valor de El guardián entre el centeno, yo me decanto por Nueve cuentos. Toda una literatura. Nueve cuentos, Pedro Páramo y Suicidios ejemplares (Enrique Vila-Matas), son tres libros que dejaría, para siempre, en la mesilla. Los leería una y otra vez, sin descanso. Esos tres libros guardan toda una literatura.”

      Pedro Guerra [+]


Viajar, perder países [+]  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
7
Muerte por saudade  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
9
En busca de la pareja eléctrica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
25
Rosa Schwarzer vuelve a la vida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
43
El arte de desaparecer  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
63
Las noches del iris negro  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
77
La hora de los cansados  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
103
Un invento muy práctico  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
110
Me dicen que diga quién soy . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
126
Los amores que duran toda una vida  . . . . . . . . . . . . . . . . . .
145
El coleccionista de tempestades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
162
Pero no hagamos ya más literatura . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
173

“No sé lo que me espera, pero de cualquier modo, iré hacia eso riendo.”


Stubb, en Moby Dick

 

Contraportada 

“En el prólogo de esta singularísima colección de suicidios imaginarios se nos habla de unos grafittis misteriosos que hace unos años aparecieron en la ciudad nueva de Fez, en Marruecos: «Se descubrió que los trazaba un vagabundo, un campesino emigrado que no se había integrado en la vida urbana y que para orientarse debía marcar itinerarios de su propio mapa secreto, superponiéndolos a la topografía de la ciudad moderna que le era extraña y hostil..» Todo parece indicar que en estos relatos contra la vida extraña y hostil, el narrador, al igual que el vagabundo de Fez, intenta orientarse en el laberinto del suicidio a base de marcar el itinerario de su propio mapa secreto y literario: «Y eso me lleva a pensar en Pessoa (“Viajar, perder países”) y a parafrasearlo: Viajar, perder suicidos; perderlos todos. Viajar hasta que se agoten las nobles opciones de muerte que existen.»

Viajar y perder países, inventar personajes que evitan que nos arrojemos al vacío, adentrarse a tumba abierta en la realidad, perseguir con gran fatiga vidas ajenas, morir de esa pasión extrema que puede ser el amor, coleccionar tempestades, interiorizar a los muertos, perderse, resignarse a la grisura de la vida, practicar la saudade, convertirse en fantasma: éstas son algunas de las nobles suertes de muerte o despedidas irónicas de la vida que habitan las páginas de esta colección de sútiles suicidios y van trazando un inquietante itinerario moral a través del tema de la muerte por mano propia, sin sucumbir al suicidio pero también sin escapar de él.”

Sothebys, Lucio Fontana, Concetto Spaciale Attese ROBERTO BOLAÑO.
CONSEJOS
SOBRE EL ARTE DE
ESCRIBIR CUENTOS.

Como ya tengo 44 años, voy a dar algunos consejos sobre el arte de escribir cuentos.

    1. Nunca abordes los cuentos de uno en uno. Honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte.

    2. Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco.
Si te ves con energía suficiente, escríbelos de nueve en nueve o de quince en quince.

    3. Cuidado: la tentación de escribirlos de dos en dos es tan peligrosa como dedicarse a escribirlos de uno en uno, pero lleva en su interior el mismo juego sucio y pegajoso de los espejos amantes.

    4. Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral.

    5. Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura.

    6. Un cuentista debe ser valiente. Es triste reconocerlo, pero es así.

    7. Los cuentistas suelen jactarse de haber leído a Petrus Borel. De hecho, es notorio que muchos cuentistas intentan imitar a Petrus Borel. Gran error: ¡Deberían imitar a Petrus Borel en el vestir! ¡Pero la verdad es que de Petrus Borel apenas saben nada! ¡Ni de Gautier, ni de Nerval!

    8. Bueno: lleguemos a un acuerdo. Lean a Petrus Borel, vístanse como Petrus Borel, pero lean también a Jules Renard y a Marcel Schwob, sobre todo lean a Marcel Schwob y de éste pasen a Alfonso Reyes y de ahí a Borges.

    9. La verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra.

    10. Piensen en el punto número nueve. Uno debe pensar en el nueve. De ser posible: de rodillas.

    11. Libros y autores altamente recomendables: De lo sublime, del Seudo Longino; los sonetos del desdichado y valiente Philip Sidney, cuya biografía escribió Lord Brooke; La antología de Spoon River, de Edgar Lee Masters; Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas.

    12. Lean estos libros y lean también a Chejov y a Raymond Carver, uno de los dos es el mejor cuentista que ha dado este siglo.


Traducciones


BRASIL [+]

FRANCIA

FRANCIA
Suicídios exemplares, Brasil
Suicídios exemplares
Cosac & Naify, 2009
Trad. Carla Branco
Suicides exemplaires, Francia
Suicides exemplaires
Christian Bourgois, 1995
Trad. Éric Beaumatin
Suicides exemplaires, Francia (bolsillo)
Suicides exemplaires
Christian Bourgois, 2003
Trad. Éric Beaumatin

ITALIA

ITALIA

PORTUGAL
Suicidi Esemplari, Italia
Suicidi Esemplari
Nottetempo, 2004
Trad. L. Panunzio Cipriani
Suicidi Esemplari, Italia
Suicidi Esemplari
Sellerio, 1994
Trad. L. Panunzio Cipriani
Suicídios exemplares, Portugal
Suicídios exemplares
Assírio & Alvim, 1994
Trad. Miguel Castro Henriques

ALEMANIA

SERBIA

OTROS PAÍSES
Vorbildliche Selbstmorde, Alemania
Vorbildliche Selbstmorde
Suhrkamp, 1995
Trad. Veronika Schmidt
Samoubistva za primer, Serbia
Samoubistva za primer
Alexandria Press, 2004
Trad. Igor Marojevic
Holanda:
Voorbeeldige zelfmoorden
Nijgh van Ditmar, 1992
Trad. Judith Uyterlinde

Suecia:
Exemplariska självmord
Aegis, 1995
Trad. Oscar Hemer


Ediciones

Bibliografía



· Barcelona, Anagrama, 1991
· Col. Narrativas hispánicas, 107
· ISBN 978-84-339-0917-6

· Barcelona, Anagrama, 2000
· Col. Compactos Anagrama, 238
· ISBN 978-84-339-6668-5
· 176 páginas



En la prensa
Diario de Pernambuco, 31/7/2009
Diario de Pernambuco
31 de julio 2009

  • Basanta, Ángel, “Suicidios ejemplares”, ABC, 11 de mayo de 1991, p. V.
  • Bradu, Fabienne, Vuelta, 196, marzo de 1993, pp. 53-54.
  • Dellano Rios, “Escrever é preciso, viver...”, Diário do Nordeste, Fortaleza (Brasil), 4 de julio de 2009.
  • Dupin, Jean Patrice, “Sur le thème du suicide”, La Quinzaine Littéraire, 667, París, abril de 1995, p. 11.
  • Echevarría, Ignacio, “Ignorar la vida”, El País, 24 de marzo de 1991, p. 4.
  • Enrigue, Álvaro, Vuelta, 189, México, agosto de 1992, pp. 45-46.
  • Ezquerra, Iñaki, “Un problema cómico”, El correo español-El Pueblo Vasco, 22 de marzo de 1991, p. 53.
  • Fernández Cavia, José, “¿Qué mejor suicidio que la literatura?”, El Observador, 4 de mayo de 1991, p. V.
  • Gudiño Kieffer, Eduardo, “Desengaños y hartura”, La Nación, Buenos Aires, 27 de octubre de 1991, p. 4.
  • Horst, Doortje, “Met de grote teen van zijn rechtervoet”, Vollskart Kunsthylasse, Holanda, 8 de enero de 1993.
  • Jaccard, Roland, “Choréographie de la destruction”, Le Monde, 6 de mayo de 1995.
  • Jacobus, Simona, “Zelfdoding als de ultieme autor”, Humanist, mayo de 1993, pp. 20-22.
  • Lacombe, J. P., “Suicides exemplaires”, Les Inrockuptibles, 4, 1995, p. 59.
  • Lansu, Alle, “De kunst van het koorddansen”, Parool, Holanda, 13 de febrero de 1993.
  • Lindon, Mathieu, “Vila-Matas, le suicideur”, Libération, París, 15 de marzo de 1995, p. VII.
  • Masoliver Ródenas, Juan Antonio, “Una coreografía de la destrucción”, La Vanguardia, 5 de abril de 1991, p. 3.
  • Moreno Villamediana, Luis, “V-M par M-V”.
  • Morillas, Esther, El Sol, 3, 1991.
  • Sabugo Abril, Amancio, Cuadernos Hispanoamericanos, 503, mayo de 1992, p. 152.
  • Santos, Dámaso, “Humor y fantasía”, El Sol, 43, 19 de abril de 1991, p. 5.
  • Solano, Francisco, “La gracia de la muerte”, Reseña, 217, 1991, p. 3.


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